Cuál es el seguro más importante para el Odontólogo o el Médico Especialista

¡Soy un entusiasta de mi profesión!

Considero que lo que hago resulta de utilidad a las personas a las que me dirijo, y por eso, tras 20 años de dedicación, aún sigo aprendiendo.

No tengo tiempo para aburrirme.

Quiero contarte una pequeña historia; de esas que nos invitan a una profunda reflexión.

Al menos, a mí sí me obligó a repensar ciertos planteamientos.

Me ocurrió en Valladolid, en una visita a un médico estomatólogo; era la primera vez que nos veíamos.

Durante nuestra entrevista, él me comentó que dos días a la semana se desplazaba a una consulta de un compañero en Madrid.

Tener un accidente, le preocupaba. Dos hijos “únicos”, esposa que trabaja en casa. Él era y es la única fuente de ingresos.

Su Base de Cotización en el Régimen de Autónomos era la mínima; pagaba lo mínimo, pues la confianza en la Seguridad Social también estaba en mínimos.

Cuando le pregunté si conocía las Prestaciones de la Seguridad Social a las que tenía derecho por su régimen de cotización, me dijo que las desconocía, pero si cotizaba poco, no esperaba recibir mucho.

Si quieres conocer las coberturas a las que tienes derecho, échale una ojeada a esta Calculadora de Prestaciones de la Seguridad Social y en 2 minutos tendrás tu diagnóstico.

Un hombre sensato; al menos, no saldrá a la calle a reclamar una pensión de jubilación “digna” que no sea acorde a su cotización.

Estaba mentalizado y no esperaba mucho de este sistema piramidal que es la Seguridad Social. Lo curioso, es que tampoco había tomado ningún tipo de contramedida.

¿A qué me refiero?

Que no tenía contratado ningún tipo de cobertura privada que complementara las ya exiguas e ínfimas prestaciones a las que tenía derecho.

“Si te preocupa tener un accidente, ¿por qué no tienes unas coberturas acordes a tus necesidades económicas reales?, le pregunté… Cuéntame”

“Tengo un coche grande, así si me pego un golpe, no saldré tan mal parado que si me lo pego con un coche pequeño”

Wow…

Me quedé de piedra…

Y añadió, “si vamos dentro toda la familia, nos sentimos seguros”

“¿Y cuánto pagas por tu seguro del coche?”

“Algo más de 2.000 €”, me contestó.

No creía lo que me estaba comentando.

No pude resistirme a preguntarle, ¿y por qué pagas tanto dinero por un montón de chatarra, y sin embargo, no tienes ningún tipo de cobertura acorde a tus necesidades económicas reales?

Tras unos segundos eternos en dónde llegué a creer que me iba a invitar a salir de su consulta, me aclaró que tenía otras fuentes de ingresos que le daban la seguridad económica que él y su familia necesitaban.

Era un motivo justificable y dimos por finalizada nuestra reunión, pues mi trabajo no consiste en “colocar” seguros a nadie, sino en analizar niveles desprotección económica y cubrirlos con las coberturas aseguradoras adecuadas.

La cuestión que siempre me planteo es por qué hay tantas personas que dedican un importante presupuesto a pagar la prima del seguro del coche, y sin embargo su nivel de protección personal es ínfimo o nulo, pues lo consideran un gasto poco útil.

Piensa por un momento…

¿Cuáles son tus ingresos brutos anuales?

Los tuyos…

¿Cuánto ganan un médico especialista o un odontólogo en España?

Un médico especialista, haciendo guardias y algún trabajo de investigación adicional para algún laboratorio o universidad, 80.000 €; si además, hace privada por cuenta de aseguradoras, quizás llegue a los 120.000 €, o incluso, bastante más, si es un especialista de reconocido prestigio.

Un odontólogo consolidado, con clínica propia, pues a quiénes están empezando, les costará…, puede tener unos ingresos similares a los de un médico especialista.

Tengo que aclarar que este nivel de ingresos es para profesionales que trabajan en España; fuera de nuestras fronteras, el nivel de ingresos es bastante superior. Aquí somos diferentes…

Un médico especialista, con residencia acabada, puede comenzar a generar ingresos importantes a partir de los 29 años, y un odontólogo, a partir de los 25 años (con algo de suerte).

Suponiendo una futura jubilación a los 67 años, el potencial de ingresos de ambos profesionales con un incremento anual del 2 %, empezando en 75.000 €, siendo muy conservadores, supondría un montante total de 3.000.000 millones de € aproximadamente.

Sí, has leído bien, 3.000.000 €

No te voy a plantear que imagines qué podrías hacer ahora con ese dinero si lo tuvieras en tu bolsillo; estoy seguro que ya le has adjudicado varios destinos,

  • Hipoteca
  • Familia
  • Varios postgrados de especialización
  • Vacaciones
  • Coche
  • Otra hipoteca
  • Ahorro
  • Remota jubilación
  • Sueños…

El orden, lo pones tú.

¿Algunas cuestiones que hay que plantearse?

  • ¿Qué harías si no pudieras trabajar?
  • ¿Qué pasaría si perdieras tus ingresos durante un año, dos años, o incluso, de forma permanente?
  • ¿Qué pasaría si estuvieras limitado a la mitad de tu capacidad de trabajo?
  • ¿Qué pasaría si tuvieras que trabajar en una especialidad en la que el potencial de ingresos es menor?
  • ¿Cómo sería tu práctica médica si solo pudieras pasar consulta pero no entrar en quirófano?
  • ¿Cómo afectaría la pérdida de ingresos resultante a tus finanzas presentes y futuras?
  • ¿Cómo se vería afectado tu estilo de vida actual?

Se pueden plantear infinidad de cuestiones más; creo que con las que te he propuesto te habrán ayudado a dilucidar con más facilidad dicha situación.

Volviendo a la cuestión, la respuesta a la cuestión, ¿cuál es el seguro más importante para el odontólogo o el médico especialista?

Ya lo sabías, ¿verdad?, estoy hablando del Seguro de Invalidez o Incapacidad

Entre un 25 % y un 30 % de la fuerza laboral de nuestro país acabará sufriendo algún tipo de incapacidad a lo largo de toda su vida profesional.

De todos ellos, un 5 % se convertirá en algún tipo de invalidez permanente.

Como muestra, en nuestro país están vigentes en la actualidad un total de 957.192 pensiones de incapacidad permanente; su desglose es el siguiente:

  • Invalidez Permanente Total: 60,55 %
  • Invalidez Absoluta y Permanente: 35,2 %
  • Gran Invalidez: 3,52 %

¿Para qué sirve un seguro de incapacidad?

El objetivo principal de un seguro de incapacidad o invalidez es el de proteger los ingresos en caso de no poder ejercer la profesión a consecuencia de una enfermedad o un accidente.

Por lo tanto, una de las cuestiones prioritarias que hay que plantearse antes de contratar un seguro de estas características, es que el capital a contratar no es algo que se deba de delegar a la voluntad de quién necesita “colocar” una póliza a cualquier precio.

Salvo en contadas excepciones, el médico o el odontólogo raras veces conoce las prestaciones a las que tienen derecho por parte de la Seguridad Social o Mutua de Previsión Social alternativa.

Puedes descargarte desde aquí la Guía de las Prestaciones de la Seguridad Social 2020 si quieres profundizar un poco más en esta materia.

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  • ¿Qué ingresos mensuales necesitas cubrir?
  • ¿Cuánto tiempo necesitas para reorientar tu vida profesional?
  • ¿A partir de qué momento una incapacidad laboral transitoria te comienza a generar un perjuicio económico palpable?
  • ¿Cuál es la cuantía de tus coberturas de actuales?

La cotización a la Seguridad Social, o régimen alternativo, si eres autónomo, ya te otorga una serie de prestaciones, ¿las has tenido en cuenta?

¿Tienes algún otro seguro? El que te “colocaron” con la hipoteca diciéndote que era obligatorio, p.ejem.

Todas estas cuestiones son relevantes a la hora de cuantificar adecuadamente la prestación económica a asegurar.

¿Cómo funciona un seguro de incapacidad o invalidez?

Todo dependerá del tipo de cobertura que se contrate,

  • Entre 12 y 18 meses, de prestación
  • Plazos superiores a dos años

El Seguro de Incapacidad Laboral Transitoria, lo que coloquialmente denominaríamos “seguro de baja laboral”

A la hora de contratar este tipo de cobertura hay que fijarse en tres aspectos:

  • Franquicia
  • Plazo de carencia
  • Baremo

La franquicia es el día a partir del cuál comienza a devengarse la prestación. P.ejem, si la franquicia es de 15 días, el primer mes de baja laboral solo se cobrarán 15 días de prestación, es decir, la correspondiente al plazo que va desde el día 16 hasta el día 30.

Generalmente, la franquicia es negociable, aunque no siempre.

¿Qué franquicia deberías de plantearte?

Una pista, ¿te cogerías una baja laboral temporal por un resfriado? Pues entonces no contrates un seguro de baja laboral con 0 días de franquicia, o incluso, con 7 días.

¿Qué es el plazo de carencia?

Es el periodo de tiempo, estando en vigor el seguro, durante el que no tienes cobertura.

¡Ojo con este asunto!

Me suelo encontrar pólizas con 6 meses de carencia por enfermedad.

¿Y esto qué significa?

Si cuando contrataste la póliza tenías una enfermedad no conocida y aparece durante dicho plazo de carencia, no hay cobertura.

¿Qué se entiende por baremo?

A este tipo de pólizas también se las denomina pólizas baremadas. En este tipo de pólizas la aseguradora limita el plazo temporal de la prestación dependiendo del tipo de patología o lesión sufridas.

Una pregunta, ¿eres capaz de predecir cuánto tiempo estarías de baja por un determinado proceso?

Yo tampoco…

Quién cura es la persona y las medias, son solo eso, medias. A mí, este tipo de pólizas no me gustan.

¿Y cuándo indemnizan?

La mayoría de las aseguradoras indemnizan al coger el alta, aunque no todas… Algunas, las más especializadas, hacen adelantos “a cuenta”.

¿Te imaginas estar de baja 7 meses por un politrauma sin percibir un solo euro? Pues eso…

¿Cuánto cuesta una cobertura de este tipo?

Para calcular su precio se tendrán en cuenta 5 aspectos:

  • Edad
  • Prestación diaria asegurada
  • Franquicia
  • Especialidad médica, en algunos casos
  • Ejercicio público o privado, en algunos casos también

¿Hasta cuándo dura dicha cobertura?

Hasta la edad legal de jubilación, si no se ha dejado de trabajar antes, o incluso un poco más allá, hasta los 70 años.

Y para plazos superiores a dos años, ¿qué coberturas son las más interesantes?

En este 2º caso nos estaríamos refiriendo a las coberturas propias de invalidez o incapacidad permanente. ¿Y cuáles son?

  • Incapacidad Permanente Total o Profesional – IPT
  • Invalidez Permanente Parcial – IPP
  • Invalidez Absoluta y Permanente – IAP

¿Hay alguna más?

Sí, pero para empezar, en mi humilde opinión, son los que en un principio deberías de estudiar.

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¿Qué es una Incapacidad Permanente Total o Profesional?

Es aquel tipo de incapacidad, con origen en una enfermedad o un accidente, que impide ejercer la profesional habitual, aunque sí otras.

A la hora de plantearte esta cobertura debes pensar en algunas cuestiones.

  • ¿Cuánto tiempo tardarías en reorientar tu vida profesional?
  • ¿Qué importe económico necesitas mensualmente para hacer frente a tus compromisos económicos actuales y futuros?
  • ¿Tienes algún tipo de prestación similar contemplada a través de algún otro seguro privado, prestación pública o su alternativa?
  • ¿Cuánto tiempo durarían tus ahorros en el caso de no poder ejercer tu especialidad?

Me encuentro con profesionales que me dicen, “si no puedo trabajar en lo mío, no sé en qué otra cosa puedo trabajar; me tienen que dar una invalidez absoluta y permanente, sí o sí”.

Siento decirte que a la Seguridad Social o Mutua Alternativa, lo que tú pienses sobre tus capacidades presentes o futuras será tu problema, no el suyo.

Si en vez de pagarte el 100 % de tu Base Reguladora, pueden pagarte el 55 %, lo harán…, no te quepa la menor duda.

Por extensión, si en tu Seguro de Vida tienes planteada una Invalidez Absoluta y Permanente en vez de una Incapacidad Permanente Total o Profesional, si te conceden una  IPT, no cobras.

Hace años conocí a un Médico Estomatólogo que tenía varios Seguros de Vida con su banco; además, el director era buen amigo suyo y me dijo que le asesoraba muy bien.

Le pregunté por el tipo de invalidez que tenía cubierto; no lo sabía ni puso mucha intención en conocer ese “pequeño” detalle, aunque yo me imaginé la que podía tener.

Cotizaba en mínimos de autónomos.

Un año después, me enteré por otros colegas suyos que había tenido la desgracia de sufrir una ACV (accidente cerebrovascular); quedó con una hemiplejia, que no mejoró, a pesar de la rehabilitación recibida. Le afectó de forma severa la capacidad táctil y fuerza en su mano derecha y no pudo seguir ejerciendo la odontología.

En la Seguridad Social NO le otorgaron una Invalidez Absoluta y Permanente… aunque sí la Total; 55 % de la Base Reguladora.

Miseria de prestación…; poco más de 400 €.

Una pena.

¿Qué es una Invalidez Permanente Parcial?

Te daré una definición sencilla… Es un tipo de invalidez fruto de una merma anatómica o funcional, parcial y permanente.

No tiene por qué impedirte ejercer tu profesión.

Como estamos hablando de Seguros, este tipo de cobertura la puedes contratar a través de una póliza de accidentes.

Antes de contratarla, hay que cerciorarse que dicho contrato contempla dicho tipo de invalidez, pues no sería la primera vez que me encuentro con pólizas en dónde de habla de Invalidez Absoluta por Accidente y pero las invalideces parciales no se indemnizan.

Imagínate qué sorpresa…

Sufres un accidente, y tras una larga convalecencia, quedas con una cojera sin posibilidad de rehabilitación.

Cuando vas a reclamar la posible prestación te dicen que como no has quedado inválido de forma absoluta, es decir, al 100 % según el propio baremo de la póliza, no percibes indemnización de ningún tipo.

También deberías de plantearte las siguientes cuestiones:

  • ¿Tus manos, y en especial, tus dedos índice, pulgar y medio, son importantes para el ejercicio de tu profesión?
  • El movimiento de la articulación del hombro o de la muñeca, ¿son imprescindibles para tu práctica profesional?
  • La pérdida de parte de la visión binocular, ¿te supondría un problema? ¿hasta qué punto afectaría a tu capacidad para generar ingresos?
  • Un contagio profesional de VIH o Hepatitis, ¿impactaría de forma directa en el ejercicio de tu profesión?

Si has respondido SÍ a todas las cuestiones, necesitas una cobertura de Accidentes, pero no cualquiera, sino uno en dónde se de un valor especial a cada uno de los apartados comentados en los tres puntos anteriores.

Convendrás conmigo que no es lo mismo que por tu dedo índice percibas el 100 % de la prestación garantizada que un irrisorio 10 % , ¿verdad?

Y finalmente…

¿Qué es una Invalidez Absoluta y Permanente?

La Invalidez Absoluta y Permanente es aquélla con origen en una enfermedad o accidente que impide el ejercicio de toda profesión.

Es el tipo de prestación más planteada en los Seguros de Vida. Salvo excepciones, para que una aseguradora proceda a indemnizar hay que facilitarle la correspondiente resolución de la Seguridad Social y no olvidemos que este Organismo Público no tiene ninguna intención de hacerlo, salvo casos muy excepcionales.

No me malinterpretes…, por favor.

En la medida de lo posible, mientras exista la posibilidad de que puedas ejercer algún otro tipo de profesión, por remota que ésta sea, te dirán que te otorgan una IPT, y a partir de ahí, te buscas la vida…

¿Quiere decir que no has de plantearte esta prestación?

¡En absoluto!

Se plantea, ¡claro que sí!, como complemento a la que en mi opinión es la prestación más importante, la Incapacidad Permanente Total

En este caso, también debes de pensar en una serie de cuestiones para estimar el capital a asegurar, que será mayor al planteado para la IPT, pues no olvidemos que de producirse esta situación, implica que no puedes ejercer ninguna profesión remunerada.

  • ¿Qué prestación mensual necesitarías para blindar tu economía personal o familiar en los próximos 10 ó 15 años?
  • ¿Has adquirido compromisos económicos del tipo créditos, hipotecas, leasing… etc?
  • ¿Tienes otras fuentes de ingresos diferentes a las de tu ejercicio profesional?
  • Tus ahorros, ¿cómo se verían afectados a medio o largo plazo?
  • ¿Has diseñado un plan financiero que cuantifique tus necesidades económicas en diferentes escenarios personales, familiares o profesionales?

Conclusión

En definitiva, ¿cuál es el seguro más importante para el médico u odontólogo?

La respuesta es que no hay UN SEGURO más importante, básicamente, porque un único seguro no es capaz de hacer frente a todas tus necesidades económicas a corto, medio y largo plazo.

Un buen SEGURO será el resultado de ensamblar una serie de piezas adaptadas a tu realidad en un momento vital determinado y que evitará que existan lagunas de cobertura.

De la misma forma que te interesaste por el diseño, consumo, ecología y seguridad del último coche que adquiriste, no cometas el error de pensar que cualquier seguro vale, sin cuantificar adecuadamente los capitales y prestaciones amparados.

Finalmente, en lo que respeta al “diseñador” de tu SEGURO, tú decides…, lo compras en un mercadillo “al peso”, o bien, dejas que un profesional te ayude.

No te preocupes, la ayuda no encarece el precio.

Comprarlo en el mercadillo, sí incrementa el coste para ti…, cuando ocurre el siniestro y te das cuenta, cómo decía Warren Buffet,

“Solo cuando baja la marea, se descubre quién se bañaba desnudo”.

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